Nuestras hormonas, en gran medida, son las responsables de la vigilia y el sueño. Ambos estados están relacionados con las secreciones hormonales que suceden de manera cíclica en el organismo, algo que se conoce como ciclo circadiano. Este ciclo se puede ver alterado, sobre todo después de los 30 años de edad, por factores como la alimentación, el estrés y los viajes largos y constantes.

Es mientras dormimos, que nuestro organismo libera la llamada hormona del crecimiento, esta se requiere para regenerar nuestras células y para aumentar el volumen muscular. Además al dormir bien se refuerza el sistema inmunológico y nos hace mas resistentes ante las enfermedades. Es también el momento en que el organismo se repone y debe acabar con el estrés sufrido durante la jornada de trabajo.

Por esto es fundamental que respetemos las horas necesarias para el correcto descanso, ya que de no ser así comienza una avalancha de desajustes orgánicos que disminuyen nuestro rendimiento, incrementan el apetito y nuestra capacidad mental se reduce. Lo recomendable para conseguir un buen descanso es dormir entre 7 y 9 horas diarias. 

Ciertos hábitos dietéticos favorecen la relajación, el sueño y el descanso. Si el objetivo es dormir bien y relajarse, conviene tenerlos en cuenta. 

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