Todos hemos oído o vivido cómo el exceso de tensión emocional, también conocido como estrés, afecta de manera negativa a nuestro cuerpo. Su presencia en la vida cotidiana ha sido vinculada con la aparición de problemas de salud que van desde alergias, artritis, asma, gripa o insomnio; hasta dolores de cabeza, espalda, cuello y hombros, trastornos estomacales como gastritis o úlcera, y enfermedades del corazón.

Pero, no todo el estrés tiene un efecto negativo en nuestra vida; también tiene una importante función: nos permite reaccionar ante un peligro inminente. El estrés es como las cuerdas de un violín: estas deben estar tensas para producir el sonido perfecto, pero no demasiado o se romperán.

¿Qué hacer para controlar el estrés?

  • Adopta una dieta correcta que nos mantenga saludables.
  • Haz ejercicio regularmente, esto te dará la sensación de bienestar gracias a la liberación de endorfinas (sustancia que producimos y nos ayuda asentirnos bien).

  • Forma hábitos de sueño adecuados, como acostarse y levantarse a la misma hora, no hacer siesta por más de media hora, no cenar en exceso y procura hacerlo por lo menos una hora antes de acostarte.

  • Organiza tu tiempo, planea bien tu día, establece prioridades y cúmplelas.

  • No olvides convivir con tu familia lo más posible, el apoyo emocional que recibimos de esta convivencia es una de las mejores maneras de reducir el estrés.

  • Destina tiempo a tu diversión y descanso, cultiva las artes, cine, música o pintura y diviértete con tus amigos. Hay que reconocer que no existe una fórmula simple y segura para reducir la tensión. En ocasiones se requerirá cambiar radicalmente una actitud y aprender nuevas formas de reaccionar a las circunstancias desagradables que nos abruman. Si logramos reducir el estrés, seremos más felices y sobre todo más saludables. ¡Inténtalo!
Regresar al listado