¿Tienes hambre aún cuando acabas de comer? No es algo raro, de hecho es bastante común aunque no debería de sucederte. Aquí encontrarás algunas razones que pueden explicarte el por qué siempre tienes hambre. ¡Ahora sí podrás combatirla!

RAZÓN #1

Estás deshidratado

Cuando no bebes suficientes líquidos tu cuerpo se deshidrata. El deseo de beber puede confundirse o manifestarse como necesidad por comer en el 37% de los seres humanos. Para mantenerte bien hidratado se recomienda: beber un mínimo de 8 vasos de agua y hasta 16 cuando te encuentras en zonas calurosas o estresado.  Un vaso de agua fresca cuando sientes hambre o estás cansado te ayudará a reconocer si tu hambre es real.

RAZÓN #2

No descansas lo suficiente

Tu cuerpo necesita un descanso reparador por lo que debes dormir de 6 a 7 horas por día, según señala La Organización Mundial para la Salud (OMS). A raíz de un descanso insuficiente la probabilidad de alterar el equilibrio entre la saciedad y el hambre se incrementa, además de disminuir el rendimiento físico y mental durante el día.

RAZÓN #3

Presentas un desequilibro en las hormonas reguladoras del apetito.

La Grelina y la Leptina son dos hormonas que se encargan de regular la sensación de hambre y la saciedad respectivamente.  Para estar satisfechos necesitamos un nivel elevado de Leptina y bajo de Grelina, cuando constantemente comes en exceso el equilibrio o la sensibilidad de estas hormonas disminuye por lo que cada vez resulta más difícil sentirte satisfecho.

Para mantener el equilibrio de estas hormonas te recomendamos: Realizar 2 colaciones al día, donde incluyas: nueces, almendras o Barra Multigrano. Comer lento y masticar varias veces los alimentos. Incluye en tus comidas alimentos como pescado, aguacate y verduras ricas en fibra.

RAZÓN #4

Vives bajo tensión emocional o estrés

Cuando te encuentras estresado el organismo modifica sus niveles de cortisol y por tanto disminuye la cantidad de azúcar que circula por la sangre produciendo lo que se conoce como hipoglucemia, esto genera síntomas como dolor de cabeza, ansiedad, irritabilidad, cansancio y apetito voraz repentino. Para combatir el apetito por estrés es recomendable establecer y respetar horarios fijos para cada comida, tomarte un tiempo especial donde solo te dediques a ingerir tus alimentos sin distractores, realiza actividades recreativas y deportivas. 

¡Tal parece que el hambre no siempre es real! 

La próxima vez que sientas deseos de comer fuera de horario deberás preguntarte y analizar: ¿estoy cansado? ¿he bebido suficiente agua hoy? ¿estoy trabajando bajo presión? Descubrirás que cerca del 70% de las ocasiones NO será por hambre real. 

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