Nutrición del adulto mayor

Nutrición del adulto mayor

Generalmente los adultos mayores tienen enfermedades que limitan la variedad de alimentos que pueden consumir (diabetes, hipertensión, hiperlipidemias), problemas cardiovasculares, renales o hepáticos, así como de dentadura o deglución, momentos de depresión o miedo intenso, Alzheimer, en fin.

 

Puede también suceder que ya no se alimenten solos y necesiten ayuda o que no se desplacen con la facilidad que lo hacían antes a los lugares donde pueden conseguir comida.



Si a esto le sumamos que ya tienen gustos más exigentes (mañas) y que toman medicamentos que pueden interferir con la absorción de ciertos nutrimentos, entendemos que estén en riesgo elevado de desnutrición.

 

Con ellos es importante cuidar que:

 

 

  • Consuman productos de origen animal de alto valor biológico (biodisponibilidad) como la carne, pollo y pescado. Si hay problemas de digestión, la opción de productos de soya es excelente.

 

  • Las fuentes de proteína deben ser suaves y de fácil masticación (atún, salmón, ternera, pollo, carne molida).

 

  • Limitar el consumo de huevo entero y optar por las claras. 

 

  • Elevar el consumo de leguminosas (lenteja, frijol, haba, garbanzo) y si se puede combinarlas con cereales (pan, tortilla, arroz, pasta, papa).

 

  • Los lácteos (yogurt y leche) deben ser sin grasa ni lactosa. En el caso de los quesos que sean blancos y suaves (panela, cottage, requesón). La leche y el yogurt deben ser deslactosados a menos que se haya descartado intolerancia a la lactosa, muy frecuente en adultos mayores.

 

  • Aumentar el aporte de fibra en la dieta (20-30g/día) a partir del consumo suficiente de verduras, leguminosas y frutas. Tratar que sean crudas y si no se puede, cocinadas al vapor o en poca agua y sin sal ni azúcar añadida.

 

  • Elegir pan, galletas, arroz, pasta, cereales de caja, tortillas en su forma integral para aumentar el consumo de fibra y disminuir el índice glicémico. Las tortillas de maíz y la avena son buenas opciones.

 

  • Cuidar que tomen entre 6 y 8 vasos de agua al día así como poco café, te y alcohol.

 

  • Vigilar que el consumo de azúcar y sal sea moderado. Si es necesario, lavar los alimentos para quitarles el exceso, usar sustitutos de sal y edulcorantes sin calorías.

 

  • Eliminar de la dieta, en la medida de lo posible, mayonesa, crema, mantequilla, quesos y carnes con grasa, embutidos, paté, pan de dulce, pasteles y cualquier alimento de alto contenido de grasa.


Es importante considerar que a esta edad lo más probable es que se sientan satisfechos con menos cantidad o volumen de comida que lo que solían comer, por ello es importante vigilar que los alimentos sean verdaderamente nutritivos.



Recuerda que el momento de sentarse a la mesa debe ser agradable, en compañía de la familia y amigos. Dale la oportunidad de que elija lo que tenga ganas de comer. Ten paciencia, ofrécele lo que le hace bien.

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